Bajar el precio para atraer pacientes parece una respuesta sencilla cuando quedan espacios libres.
La cuenta cambia cuando se revisa cuánto cuesta atender cada tratamiento: tiempo clínico, insumos, laboratorio, honorarios y costos de operación. Si el margen era estrecho, el descuento puede convertir cada nueva cita en más trabajo con menos resultado.
El volumen ayuda cuando cada tratamiento ya deja margen. Si cada unidad pierde, atender más amplía la pérdida.
La pregunta antes del descuento
Comparar la tarifa con la competencia puede orientar el mercado, pero no responde cuánto necesita conservar tu clínica por tratamiento. Una promoción debe evaluarse con el costo completo y con la capacidad disponible.
Revisa estas cuatro cifras
- Ingreso efectivo después del descuento.
- Costo directo del tratamiento, incluidos insumos y laboratorio.
- Tiempo de silla y honorarios asociados.
- Margen que queda para cubrir la operación y generar utilidad.
Con esos datos puedes decidir si la promoción tiene sentido, ajustar su alcance o buscar otra forma de aprovechar la agenda.
Inspirado en mi publicación en LinkedIn ↗.