Una inasistencia aislada parece un hueco pequeño. Sumadas durante el mes, las horas perdidas revelan capacidad que la clínica pagó y no pudo utilizar.
La agenda registraba una cita, pero el ingreso esperado no llegó. El consultorio, el profesional y el equipo habían reservado ese espacio. Por eso conviene medir el problema antes de escoger una solución.
El costo de una silla vacía se vuelve visible cuando cuentas las horas perdidas y su efecto en la producción.
Empieza por la medida correcta
Registra las citas programadas, las que no se atendieron y si el espacio pudo reasignarse. Separar cancelaciones con aviso de ausencias sin aviso ayuda a entender qué se puede recuperar con tiempo.
Acciones para probar
- Recordatorios y confirmaciones con anticipación suficiente.
- Una lista de espera activa para llenar espacios liberados.
- Seguimiento mensual de la proporción de citas perdidas.
- Ajustes de agenda basados en el patrón observado, sin comprometer la atención.
La primera meta es saber cuántas horas se pierden; después, comprobar si los cambios reducen esa cifra.
Inspirado en mi publicación en LinkedIn ↗.