Una inasistencia aislada parece un hueco pequeño. Sumadas durante el mes, las horas perdidas revelan capacidad que la clínica pagó y no pudo utilizar.

La agenda registraba una cita, pero el ingreso esperado no llegó. El consultorio, el profesional y el equipo habían reservado ese espacio. Por eso conviene medir el problema antes de escoger una solución.

El costo de una silla vacía se vuelve visible cuando cuentas las horas perdidas y su efecto en la producción.

Empieza por la medida correcta

Registra las citas programadas, las que no se atendieron y si el espacio pudo reasignarse. Separar cancelaciones con aviso de ausencias sin aviso ayuda a entender qué se puede recuperar con tiempo.

Acciones para probar

La primera meta es saber cuántas horas se pierden; después, comprobar si los cambios reducen esa cifra.

Inspirado en mi publicación en LinkedIn ↗.